Según advirtió el organismo, sus efectos sobre el clima podrían extenderse al menos hasta febrero de 2027, con importantes modificaciones en los patrones de precipitaciones y temperaturas.

La OMM señaló que el fenómeno incrementará los riesgos asociados a inundaciones, sequías y episodios de calor extremo, por lo que distintos países de Sudamérica deberán mantenerse atentos a la evolución de las condiciones meteorológicas.

En la Argentina, el escenario podría traducirse en un fin de año con condiciones climáticas inusuales, especialmente durante la primavera y el verano.

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