La iniciativa surgió a partir de los hechos registrados la semana pasada en el servicio de Pediatría del Hospital Municipal, donde profesionales de la salud fueron agredidos mientras cumplían sus tareas.

Según señalaron los autores del proyecto, los trabajadores municipales están expuestos a situaciones que incluyen gritos, faltas de respeto, amenazas, agresiones físicas y daños en instalaciones.

El protocolo propone establecer un mecanismo de actuación frente a estos episodios, además de crear un registro de los hechos y de las personas involucradas. A partir de esa información, se podrían aplicar medidas de protección y eventuales sanciones.

Entre las medidas previstas se encuentra la posibilidad de restringir el acceso de una persona al Hospital Municipal e incluso suspender determinados beneficios o ayudas municipales. Las sanciones podrían agravarse en caso de reiteración.

Si bien la propuesta surgió a partir de lo ocurrido en Pediatría, su alcance sería más amplio y contemplaría situaciones de violencia que se produzcan en distintas dependencias del Municipio.

Los concejales impulsores sostienen que el objetivo es garantizar condiciones de trabajo seguras para los empleados municipales, especialmente para quienes brindan atención directa a la comunidad.

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