Junto a Carlos Baccetti fundó la histórica agencia Agulla & Baccetti, desde donde creó algunas de las campañas publicitarias más recordadas del país. Entre ellas sobresalen La llama que llama para Telecom/Personal y El Oso para Quilmes, piezas que trascendieron el ámbito comercial y pasaron a formar parte de la cultura popular argentina.
Su influencia también fue determinante en la comunicación política. Fue uno de los responsables de la campaña presidencial de Fernando de la Rúa en 1999, recordada por el emblemático spot Dicen que soy aburrido , considerado un hito del marketing político nacional. A lo largo de su carrera también asesoró a dirigentes y candidatos de Argentina y otros países de América Latina.
La muerte de Agulla generó numerosas muestras de pesar en el mundo de la publicidad, los medios y la política. Su socio y amigo Carlos Baccetti lo despidió con un emotivo mensaje en redes sociales, destacando el legado creativo que ambos construyeron durante décadas.