El sistema se entrenó con más de 3.200 muestras plasmáticas para identificar 15 proteínas específicas vinculadas al daño neuronal, la inflamación y la disfunción sináptica. Los científicos explicaron que los síntomas clínicos suelen solaparse, dificultando el diagnóstico tradicional. El algoritmo fue validado con 225 casos independientes que contaban con evaluaciones en vida y exámenes neuropatológicos post-mortem, logrando una concordancia notable con los hallazgos de las autopsias cerebrales.