La escudería Alpine se encuentra en el centro de la controversia después de anunciar su decisión de cambiar a motores Mercedes, una medida que ha generado un considerable debate dentro del mundo del automovilismo. Este cambio estratégico, que implica una modificación sustancial en la configuración técnica del equipo, ha provocado fuertes reacciones, especialmente en Francia, donde la escudería de Colapinto ha sido objeto de acusaciones de traición por parte de algunos sectores. La polémica surge a raíz de la percepción de que Alpine, al optar por motores de un fabricante competidor, ha abandonado sus raíces y su compromiso con la industria automotriz francesa, generando un sentimiento de decepción y descontento entre sus seguidores y detractores.