Durante las pruebas que se estaban llevando a cabo en el circuito de Fiorano, el monoplaza de la escudería Ferrari, conocido como el Cavallino Rampante, y pilotado por el piloto británico, experimentó un problema inesperado. De manera repentina, el bólido rojo se detuvo en una de las rectas del circuito italiano. Tras una revisión inicial del incidente, los expertos y analistas técnicos explicaron que la detención repentina del Cavallino Rampante se debió a un fallo aún por determinar.